Ellos no son elfos ni duendecillos apurando las últimas horas del año para tener listos los regalos. Ellos son currantes que han trabajado todo el año para que nosotros podamos tener a nuestra disposición la mejor selección de sidra asturiana.
Apuran el final de temporada de recolección en el llagar, sin detenerse frente al frío y húmedo otoño que hemos tenido. Camiones, tractores, vehículos ligeros, todos aportan su manzana que previamente han recolectado en sus pomaradas. Un comienzo de proceso donde todos suman para que llegue a nuestras mesas, sidras tan valoradas como; la Sidra Ecológica Cortina, medalla de oro en los CiderWorld´19 o la Sidra de Hielo Cortina, mejor sidra de hielo en el SISGA y también medalla de oro en CiderWorld´19.
Lo mejor de lo mejor sale de aquí, una tarde lluviosa de otoño en el municipio de Villaviciosa, Asturias. De la mano de unos trabajadores del mundo rural que se niegan a renunciar a sus costumbres y recursos naturales.
Estoy muy orgulloso de todos esos profesionales que siguen haciendo, de algo nuestro, una forma de vida a la que aferrarse. Un trabajo en quipo del que, uno como fotógrafo, también termina siendo parte.
No puedo más que dar las gracias por otro año juntos, cosechando premios y reconocimientos por todo el mundo.
Orgulloso también de esos campeones que durante este 2019 han pasado por mi estudio en Villaviciosa para contarnos sus hazañas. Gracias Rafa, gracias Marcos.
Apuran el final de temporada de recolección en el llagar, sin detenerse frente al frío y húmedo otoño que hemos tenido. Camiones, tractores, vehículos ligeros, todos aportan su manzana que previamente han recolectado en sus pomaradas. Un comienzo de proceso donde todos suman para que llegue a nuestras mesas, sidras tan valoradas como; la Sidra Ecológica Cortina, medalla de oro en los CiderWorld´19 o la Sidra de Hielo Cortina, mejor sidra de hielo en el SISGA y también medalla de oro en CiderWorld´19.
Lo mejor de lo mejor sale de aquí, una tarde lluviosa de otoño en el municipio de Villaviciosa, Asturias. De la mano de unos trabajadores del mundo rural que se niegan a renunciar a sus costumbres y recursos naturales.
Estoy muy orgulloso de todos esos profesionales que siguen haciendo, de algo nuestro, una forma de vida a la que aferrarse. Un trabajo en quipo del que, uno como fotógrafo, también termina siendo parte.
No puedo más que dar las gracias por otro año juntos, cosechando premios y reconocimientos por todo el mundo.
Orgulloso también de esos campeones que durante este 2019 han pasado por mi estudio en Villaviciosa para contarnos sus hazañas. Gracias Rafa, gracias Marcos.
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